Una pista de pádel al que el césped le va que ni pintada

Hace ya unos cuantos años que mi marido se aficionó al pádel, la verdad que se trataba en principio en un deporte de gente adinerada a los que solo la gente exclusiva solía jugar. Lo que pasa que se convirtió en el deporte de moda y ya es un deporte del que hace uso cualquier persona sin importar su estatus social.

Recuerdo que mi marido incluso se apuntó a clases para poder perfeccionar sus tiros y jugadas, eligió una pareja con la que jugar ya que es un deporte que se debe jugar en pareja y tanto fue su amor incondicional hacia este deporte que en el campo se empeño en hacer una pista para él y sus conocidos. En principio me pareció un poco locura, hacer aposta una pista de pádel solo para echar unos partidos, claro lo que no sabía es que se iba a convertir en casi enfermizo ya que no obvió ni un solo detalle en la construcción.

cespedsolucion.es padel foto 2

Para empezar fue un arquitecto que diseñó una pista muy chula, después solo era cuestión de levantarla y de acristalarla, en poco tiempo ya la teníamos preparada y pese a mi negativa constante puedo decir que me llamaba la atención y me gustaba como se estaba quedando. Tan solo quedaba poner la parte de suelo que nos quedaba, estaba en cemento y eso así no se podía quedar, el césped fue la elección indiscutible de mi marido, dijo que un césped artificial sería con lo que menor se podía jugar y así fue, después de mucho buscar al final eligió a cespedsolucion una empresa distribuidora de un césped de alta gama para este tipo de cosas a muy buen precio, que tardó muy poco en mandar a sus profesionales para que lo montaran.

La verdad que la pista quedó de lujo enseguida se estrenó y el día de la inauguración la pareja de mi marido se lesionó y no pudo jugar, así que fui yo quien jugó por él, como me quedaría de encantada que a día de hoy juego con mi marido de pareja y no tenemos rival que consiga ganarnos nunca. La verdad que nunca pensé que un deporte así me pudiera llegar a gustar tanto, hasta el punto de pasar horas y horas entrenando con mi marido, no es de extrañar que así seamos los mejores.

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