¿ATAQUES DE VÉRTIGO? ¡PROTÉGETE!

Aquellos que sufren de vértigo pasan por momentos de tensión prácticamente cada día de sus vidas. Acciones tan habituales como tender la ropa en su terraza o pasar por un puente, independientemente de si se trata de un primer o último piso o si se trata del puente más elevado del mundo o de un mero paso por encima de un pequeño arroyo a una altura muy pequeña. Cada una de esas actividades hacen que las pulsaciones de corazón suban y el nerviosismo sea mayor cada vez que ha de pasarse por ese trámite.

 

Por ello, poco a poco han ido buscando ciertas soluciones a ello. Además, de enfrentarse a su propio miedo, los que sufren de vértigo han dado vueltas a su cabeza para encontrar otras maneras de seguir con su vida día a día sin necesidad de pasarlo mal. Así, encontramos como pasar el puente por el lado más alejado supone una solución al problema o la colocación de barandillas de seguridad en terrazas o en la parte más elevada de los edificios. De esta manera se vive más tranquilo y, además, se aporta un grado de seguridad a las zonas comunes y privadas de nuestra vivienda.

 

PROTECCIÓN EN DOMICILIOS

Sea durante la etapa veraniega, sea en los meses más fríos, la seguridad en el domicilio, tanto a nivel personal como comunitario, es una de las máximas que cada año son comentadas en las reuniones comunitarias. Cada año se busca la mejora de este tipo de problemas que se pueden encontrar, como puede ser el aumento de los robos o la falta de protección de las zonas comunes.

 

La protección se divide en dos partes: la zona privada y la zona comunal, es decir, la casa y el portal, patio, azotea, descansillos, escaleras y garajes. En lo que respecta a la zona privada, a la propia casa, es más sencillo protegerla al contar con elementos como mosquiteras, cierres de la terraza o puertas blindadas.

 

En lo que respecta a la protección de todo el edificio, al tratarse de mayores zonas y sus ángulos muertos, la seguridad ha de aumentar. Esto se consigue mediante varias acciones diferentes: contar con un portero 24 horas, cámaras de seguridad localizadas en varias zonas del edificio, barandillas de protección en las partes más elevadas o el uso de contraseñas o porteros dactilares para el cierre y apertura de las puertas generales.

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