Antiguo pero exquisito en muchos sentidos

Un lugar tranquilo, hermoso y lleno de maravillas, parece el inicio de un cuento pero no, es real y se asienta en el corazón del Pirineo Navarro. Un pueblo antiguo, lleno de historias como un gran enfrentamiento fronterizo, costumbres que pasan por generaciones, la viva imagen de vivir tiempos antaños contemporáneamente.

Lugar preferido (por los vecinos del valle) para celebrar ferias y mercados, la importancia del lugar al pasar de los tiempos se ha mantenido alta y en la actualidad es como recorrer un museo de arte, con construcciones palaciegas que pasan por diferentes artes a lo largo de todo el recorrido.

Las ferias realizadas van desde: La feria de primavera de Elizondo, la feria de otoño de Elizondo y el concurso-subasta nacional de ganado selecto de vacuno pirenaico, siendo este último el evento nacional más reconocido por los pobladores de la localidad de Elizondo.

Urrakin Egiña

Si denominan el pueblo como “El paraíso del chocolate” no es por poca cosa, este ha hecho por generaciones el llamado Urrakin Egiña, chocolate con leche y avellanas tostadas que representa toda una exquisitez y una delicia para los fanáticos de este dulce.

Inició en 1975 y hasta el día de hoy es el producto más demandado por la clientela consumidora y totalmente adicta a este manjar, desarrollado y expendido por la pastelería y confitería Malkorra en la localidad de Elizondo.

Gastronomía

Dejando un poco a un lado el tema del chocolate pero no de la comida nos encontramos con la gastronomía, uno de los puntos más fuertes de este pequeño y pacifico pueblo.

Los platos característicos que se pueden degustar en esta zona son propios de Bidasoa-Baztán, puesto a que hablamos de un pueblo con tradiciones que vienen de tiempos atrás, el mayor porcentaje de sus platillos son de caza y por otro lado ingredientes adicionales proporcionados naturalmente.

Los hongos, las palomas, el jabalí, el ciervo, la liebre, entre otros, son platos de caza que hacen resaltar al pueblo entre la competencia (Gastronómicamente hablando).

Por otro lado no se puede dejar de lado los platillos marinos, al estar muy cerca de la costa; el pescar: especies marinas y moluscos, hace que por este lado de la gastronomía también resalten.

Un pueblo que lo combina todo, emociones, tranquilidad, exquisitez, arte y paisajes inolvidables, Elizondo mantiene un estatus bajo en reconocimiento, pero un estatus muy alto a la hora de hablar sobre cultura y costumbres.